martes, noviembre 29, 2005

Hace días que llegué la nostalgia la traía colgada de los pantalones, un poco apretados por el dulce de leche, las facturitas y mis submarinos, ummm Havanna de mi vida... y esta vez Buenos Aires tuvo muchas lágrimas, no por recuerdos de amores rubios y olvidados en una noche de humo y jazz... esta vez por despedidas de la hermandad de las locas que viajan a la gran ciudad para cumplir un sueño... así la ceremonia fue digna de cualquier cuento chino escrito en japonés y traducida al castellano para presentarla en el cine Independencia...la despedida fue una puerta, el lugar siempre, desde el principio se llamó Brecha y así fue abriendo huecos en mi alma, a través de un proceso que para muchos culminaba con el consabido títulito que me acredita como danza movimiento terapeuta, sin embargo el camino fue otro, fue andar por las venas de mi historia y descubrir mis fantasmas amigos y enemigos, mis soledades y alegrías, otras almas que andan batiendo alas y dejando polvo de estrellas a cada encuentro... Buenos Aires fue algo más que un punto en el currículum vitae... Buenos Aires ES simplemente y con mayúsculas... el gato en el jardín japonés, caminando desde Coronel Díaz hasta las Heras sin saber que la distancia era el allí mimito de mi Sabana Cruz querido, el horario de los bancos hasta las tres de la tarde, el conocer a los argentinos/seres humanos a pesar del prejuicio, al gran cine en la ciudad, a los amores dejados en cada puerto, a las amistades (en honor a Fabio) de otras latitudes que me ampliaron la mirada, las noches de parranda porteña con un vinito, a poder improvisar por la ciudad... bueno mi querido Baires has sido tanto para mi que sabes que no te saldrás de mi corazón, hicimos un intercambio de sueños, me dejaste volar y anidar para continuar con mi rumbo, lo sabes, lo prometo que nos volveremos a encontrar, ahí está agosto, luego de un justo descanso monetario para volver a mover la imaginación... aquí mientras en este Santo Domingo que me mira de reojo y me dice que coño hago aquí, sabiendo de antemano que volví a despedirme y tomarme todo el mar en un largo trago, todo el azul en una larga danza y todo el verde y el sazón de mi gente para que no se me olvide... las raíces, el ancla, el amor infinito por un lugar que es el retrato vivo de Macondo, los sueños que comenzaron aquí, volando bajito entre los alambres de la corporación y que muchas veces se enredaron en matas de mangos o flamboyanes... los sueños son para soñarse, suerte que no sufro de insomnio... suerte que Chucho anda conmigo...así sin más retomo otro capítulo entre el calor y los mosquitos mientras sigo en la red hilvanando realidades que imagino cada día y que de repente vienen a posarse entre mis manos... gracias Dios por todo, recuerda que yo te I love you!!!!!!!!

1 comentario:

Ciclotimica dijo...

Ya se fue?? no va a volver...?? Buenos Aires la va a extrañar... pero che! a conocer tambien el interior, que los argentinos no somos todos porteños.

Mas alla de ello... ls despedidas son duras, por eso, mas vale obviarlas... nunca se sabe cuan pronto volveremos.