miércoles, enero 27, 2010

Angelina duerme


Angelina duerme mientras yo escribo. Se ha quedado dormida, como tantas veces, en mis brazos, sobre mi pecho, respirando suavemente mientras suelta la teta que la alimenta.

En silencio y con un besito le doy las gracias por todo lo que me ha enseñado en los últimos meses. Esta relación surgió desde el instante en que una raya roja confirmaba su existencia en mi cuerpo. Su alma bailaba en silencio como hacen los ángeles mientras iba creciendo, tal vez primero en sueños para convertirse en ese pequeño ser que nos escogió como padres. La decisión de darte el pecho comenzó al
momento de saber que existías, te alimentaría con una parte de mi para que tu vida estuviera desde el inicio en este mundo no acuoso lleno de contacto, de piel… porque la teta es simplemente el alimento del alma… ambas nos regeneramos con ella, a pesar de mi cansancio en los primeros meses… yo que he vivido ligada al movimiento, al no-movimiento conocía desde la teoría todo lo que te ha pasado en estos meses pero las letras no incluyen la afectividad, los besitos en la barriga, las cosquillas en los pies y las miradas cómplices de amor entre nosotras…

El Universo sabe muy bien cómo hace las cosas… ese hueco entre mis brazos y tu pecho sirve para acogerte. Siento como todo el mundo se encuentra en mis manos, la sabiduría de tantos siglos está presente cada vez que te lacto… escucho los tambores, intuyo los colores de las Madonnas, siento el sol en mi espalda porque el mundo es tan amplio y esta cofradía de mujeres está presente en cualquier punto del horizonte… esta leche que brota de mis pechos está viva, es co-creada por ti y contiene justo lo que necesitas y en la cantidad necesaria para cada etapa en que te encuentras… la Naturaleza es una mujer sabia que ha lactado… sabe de antemano que la Intuición es parte del proceso, que dejarse llevar por la vida que surge y sus demandas es justo lo que necesita una mujer y su cría para generar más y más abundancia… la espiritualidad que he encontrado gracias a ti, mi Angelina, Corazón de Mandarina… que me has enseñado aún más a pausar, a entregar el todo por el todo en el momento justo: el ahora… gracias por darme la oportunidad de crear contigo lo que necesitas para crecer, para vivir, para confiar, para soñar…